
Las obras de Antoni Gaudí i Cornet (1856-1926) son mundialmente conocidas por su estilo personalísimo. Buena parte de éstas se encuentran en Barcelona. Gaudí nació cerca de Tarragona (en Reus o en Riudoms, no está claro) en el seno de una familia modesta, y tuvo una infancia enfermiza. Se trasladó a los 17 años a Barcelona y a los 26, obtuvo el título de arquitecto. Profesional prolífico, Gaudí reinventó la arquitectura partiendo de formas geométricas nuevas y a la vez antiquísimas: las de la propia naturaleza.
RECOMENDACIONES:La mejor manera de seguir esta ruta es yendo en metro. En el caso del Parque Güell, habrá que andar un poco y sortear algunas pendientes pronunciadas, pero la visita al recinto compensa plenamente el esfuerzo a realizar.
El arquitecto inicial de la Sagrada Familia fue Francisco de Paula Villar, que fue relevado cuando aún tenía la cripta a medio construir. El proyecto de Gaudí, mucho más ambicioso, incorporaba 18 torres (de las cuales sólo ocho están construidas), que estarían dedicadas a los 12 apóstoles, a los 4 evangelistas, a la Virgen María y a Jesucristo. También debería disponer de tres fachadas: la del Nacimiento (obra del propio Gaudí), la de la Pasión (obra posterior a su muerte, del escultor Josep Maria Subirachs) y la de la Resurrección, aún por construir. Se calcula que en unos 30 años podría estar terminada. Actualmente, se puede subir a dos de las torres. También existe, en el propio edificio, un museo que repasa la creación de este gigantesco proyecto arquitectónico. C/ Mallorca, 401
Edificio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Fue construido por encargo de la familia Milà, terminado en 1910 y recibido con múltiples bromas por la sociedad del momento. El edificio recordaba a una cantera abandonada, y ese es el nombre que se le quedó (“Pedrera”). Pese a que la familia propietaria nunca se encontró muy a gusto en el piso que se reservó (la primera planta), lo cierto es que el edificio está concebido con un gran sentido de la funcionalidad: Cada planta es diferente, para garantizar que todas gocen de luz y ventilación. El edificio está lleno de soluciones formales originales: su fachada especialísima; sus arcos parabólicos bajo el tejado; su bosque de chimeneas en la cumbre... Uno de los espacios visitables de La Pedrera -en sus apartamentos vive gente-, el “Espai Gaudí”, permite acercarse más a la misteriosa del autor y a sus múltiples obras. Además, suelen celebrarse interesantes exposiciones temporales gratuitas de los más variopintos artistas. Passeig de Gràcia, 92
Conocida popularmente como la “Casa del Dragón”, se trata de una de las obras más fantasiosas, coloristas y excéntricas de Gaudí, aunque también de las más admiradas. En el exterior de este sinuoso bloque de apartamentos llaman poderosamente la atención los balcones -que entre otras conjeturas, representan máscaras o mandíbulas- y el tejado, que escenifica la leyenda de Sant Jordi y el Dragón. El magnífico interior, escenario habitual de eventos de alto nivel, puede visitarse diariamente de 9 a 20, por 16,50 euros. Destacan la escalinata, las vidrieras y el mobiliario. Passeig de Gràcia, 43
La historia de este parque es la de un gran fracaso. El principal mecenas de Gaudí, Eusebi Güell, proyectaba la construcción de una exclusiva ciudad-jardín alejada del ruido de la ciudad. Solo se vendieron dos parcelas, y con el tiempo, terminó convertido en parque público. En la misma entrada ya empieza el espectáculo: dos edificios, para uso del conserje, que, según se dice, están inspirados en el cuento de Hansel y Gretel. En uno de ellos encontramos el Centro de Interpretación del Parque Güell, al que se le quiso llamar “Park” para darle un punto de modernidad. Pasados estos edificios, encontramos la famosa fuente del dragón y más allá, la monumental sala hipóstila. Encima de ella está una gran plaza donde disfrutar del sol, y donde apreciar los bancos magníficamente decorados con cerámica rota, restos de botellas, platos rotos.
Se trata de una obra de juventud del genial arquitecto, la única que terminó del todo y que posteriormente no ha sufrido modificaciones esenciales. Fue construida en 1888 por encargo de la rica familia industrial Güell. Desde 1945 el palacio pertenece a la Diputación de Barcelona y en 1984 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Situado en el barrio del Raval, desvela los primeros signos de interés de Gaudí por el Art Noveau. Su solemne fachada es de piedra caliza del Garraf y está coronada por cuatro chimeneas. Desde hace años el edificio está siendo rehabilitado, aunque está abierto parcialmente al público, que puede visitar de forma gratuita el sótano -con sus antiguas caballerizas- y la planta baja, únicamente de martes a sábado entre 10 y 14.30. Nou de la Rambla, 3-5.
Este es el primer trabajo que realizó Gaudí, cuando obtuvo el título de arquitecto. El encargo era de Manuel Vicens, corredor de comercio y bolsa. El edificio es propiedad particular y no es visitable. Pese a ello, desde el exterior es posible apreciar su influencia arabizante, su profusa decoración cerámica y la juventud de su autor: en esta obra, Gaudí aún sigue trabajando con líneas rectas, y su inspiración en las geometrías de la naturaleza aún se está gestando. C/ Carolines, 24.
LA CURIOSIDAD: el reencuentro de una máscara gótica: En la esquina de las calles Carassa y Mirallers existe una máscara que para unos representa un ángel y para otros una prostituta. Desaparecida en 1983 debido a la remodelación del edificio donde se hallaba, pudo recuperarse de nuevo dos años más tarde y se colocó en la fachada rehabilitada.